Hematología

La Hematología (del griego hema: sangre y logía: estudio) es la especialidad médica que se dedica a la investigación y tratamiento de los pacientes con enfermedades de la sangre y médula ósea, ganglios linfáticos, bazo, etc. Los especialistas en esta ciencia son llamados hematólogos.

La sangre es la sustancia líquida que circula por las arterias y las venas con el propósito de nutrir todo nuestro organismo. Su volumen total es aproximadamente equivalente al 8% del peso corporal. El plasma representa aproximadamente el 55% del volumen de la sangre, y la parte restante lo conforman los glóbulos rojos (eritrocitos), los glóbulos blancos (leucocitos) y las plaquetas, además de proteínas que ayudan a la coagulación y otras funciones.

Al llegar a los pulmones, la sangre deja el bióxido de carbono que ha cogido en los tejidos y recibe una nueva dosis de oxígeno. Así comienza un nuevo ciclo. Este movimiento circulatorio se da gracias al trabajo en conjunto del corazón y los pulmones.

Además de las funciones de transportar oxígeno y aportar nutrientes procedentes de la digestión, la sangre es vital para proteger el organismo, función principal de los leucocitos, y recoger los desechos para ser eliminados. Es la sangre la que mantiene la temperatura corporal y transporta las secreciones y hormonas que producen las glándulas.

Los especialistas en hematología diagnostican las anomalías en la coagulación, las anemias, la hemofilia y en los casos más graves, la leucemia, o cáncer de la sangre.

Estos diagnósticos se apoyan en exámenes de laboratorio.

Un hemograma es un examen de sangre que se práctica para determinar el número y la proporción en la que se encuentran los elementos celulares de la sangre o sea, eritrocitos, leucocitos y plaquetas. El hemograma puede determinar las variaciones de estos elementos y detectar casi todas las enfermedades de la sangre.

La extracción sanguínea puede realizarse por diversos métodos:

La venopunción (flebotomía o venopuntura) es el método más común de extracción de sangre. Se realiza con una aguja estéril tras limpiar el área elegida con un antiséptico. Se aplica un torniquete en el brazo próxima al punto y se cierra el puño del paciente. Luego de realizar la venopunción y extraer la sangre se libera el torniquete, se abre el puño del paciente y se retira la aguja. Finalmente, se presiona sobre el lugar de venopunción.

La punción capilar se practica cuando la cantidad de sangre que se necesita es muy pequeña, pinchando en la yema de los dedos, en el lóbulo de la oreja y, en el caso de recién nacidos, en el talón del pie.

Para la extracción de médula ósea se utilizan las técnicas de aspirado medular y biopsia ósea.

El aspirado medular se practica en el paciente adulto en el esternón o en la cresta ilíaca posterior. La técnica consiste en la limpieza y desinfección de la piel de la zona escogida, anestesia de la piel y el periostio y punción con una aguja de la cortical del hueso hasta la cavidad endomedular para extraer algunas gotas de líquido endomedular.

La biopsia ósea se realiza con un instrumento quirúrgico que perfora la cresta ilíaca tras la desinfección y anestesia de la piel y periostio. Se trepana el hueso hasta obtener un cilindro óseo.